Ministerio Profético
2Co 3:18 LBLA (18) Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.
El ministerio profético en Centro de Gracia tiene como principal objetivo el alinear a la congregación con la revelación misma de Dios al experimentar, en la profundidad de sus corazones, verdades Bíblicas. Lo anterior, se manifiesta al atraer sobre el lugar la presencia de Dios, del Espíritu Santo y de Jesús, permitiendo que se les contemple a cara descubierta y se pueda así observar aspectos conocidos y también desconocidos del Dios vivo.
Dios quiere mostrarse, también quiere compartir lo que está en Él y para eso desea manifestarse entre sus hijos durante las reuniones de culto a través de Dones Espirituales o capacitaciones espirituales, las que muestran partes de Su esencia. Dios anhela una relación estrecha y personal con su cuerpo / su iglesia, en este sentido, una relación existe cuando hay comunicación e interacción y es esto último lo que busca el ministerio profético: ser parte del canal de esta comunicación e interacción con Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.
Por otra parte concebimos que el componente profético es fundamental en la vida de la iglesia de Cristo, es decir, anhelamos que todos profeticen en presencia de Dios. Esto se basa en las propias palabras de Jesús. “mis ovejas escuchan mi voz” (Juan 10:27). Pensamos que todos están en condiciones de percibir a Dios y transmitir a otros lo percibido y de esta forma cumplir con la función única e intransferible que Dios da a cada persona: manifestar una parte de Su gloria. Si esto lo multiplicamos en todos los cristianos podremos observar en el mundo una imagen algo más completa de Jehová a la par de instaurar el reino de Dios en la tierra.
2Pe 1:19-21 La Biblia de Las Américas
“Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones. (20) Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, (21) pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.”
